Georgina M. Núñez Marín
Alumno de la Lic. en Informática
No es cierto que vivimos en un
mundo en el cual, no reaccionamos a la realidad que está fuera de nuestros
ojos, sino a las representaciones mentales que nosotros mismo hacemos con
nuestras propias imágenes, sobre lo que está alrededor.
Porque sería mentira decir que vivimos en el
mismo mundo y vemos as mismas cosas.
Hay
distintos pensamientos, distintas creencias distintas realidades que hemos ido
recolectando a lo largo de la vida.
Por ejemplo el pesimista solo toma de su
realidad aquello que hace crecer su negatividad y su amargura, en cambio el
optimista que también vive en el mismo mundo,
lo ve con más colores, camina cargado de ánimos, con pensamientos
positivos con respecto a la realidad que el mismo creo.
La mente
es lo que hace bueno o malo, que hace infeliz o dichoso, rico o pobre.
Edmund spenser
Quizás
no as alcanzado tu lugar en la vida, por la creencia arraigada de que no
eres capaz como los demás. Esta es una creencia negativa y el mayor enemigo del
hombre es el pensar negativamente, ya que esto produce, duda, temor y
preocupación, por lo tanto la mente también puede conducir a situaciones
trágicas. Como es bien sabido vivimos en una sociedad de personas preocupadas.
Hay personas que hasta se preocupan de sus preocupaciones.
Bien dijo el filósofo francés Montaigne: “mi
vida ha estado llena de desgracias terribles, la mayoría de las cuales nunca
sucedieron”.
Se calcula
que el 92% de las cosas que nos preocupan nunca llegan a suceder o bien es algo
que esta fuera de nuestro control.
Entonces no existe el hecho de fracasar
habitualmente, sin el pensar habitualmente en el fracaso. Por lo tanto si tu
deseo de triunfar es suficientemente grande no te quedara tiempo para
preocuparte. (Tassinari, 1993)
La mente humana es moldeable o podríamos
decir hechizable, gracias al tipo de
educación e influencias que recibe a lo largo de su vida.
Así mismo la realidad no es la que enferma, no
es la que debilita y hace sufrir, sino las imaginaciones descontroladas de una
mente hechizada.
Tanto la
forma de ser como la personalidad son tales no por las cosas que suceden si no
por las reacciones que tenemos ante estos sucesos que vivimos y las
circunstancias que se presentan. Normalmente nos preocupamos, pero esto es
inútil, porque en realidad no es más que un vicio de la mente: preocupación
utiliza el sufijo “pre” que significa antes de, preocuparse es el conjunto de fantasías
y pensamientos inútiles que modificamos
en la mente antes de ponernos a realizar algo efectivo, es decir, más sano que
preocuparse es planear y ocuparse. (Loya, 1991)
En lo
que al éxito se refiere, las personas se miden por el alcance de su pensamiento.
El tamaño de nuestros logros lo determina la magnitud de nuestro pensamiento.
Durante milenios, los filósofos han dado un
buen consejo: conócete a ti mismo, algo aparentemente tan simple como eso, y a
la vez tan difícil. Pero al parecer la mayor parte de la gente interpreta estas
palabras como: conoce solo tu yo negativo.
Si, está bien conocer nuestras limitaciones y
puntos negativos, pues con esto podemos reconocer aspectos que podamos mejorar en nuestra
persona. Pero si solo nos damos cuenta de nuestras características negativas,
estamos en reales problemas ya que nuestra estima es pequeña. Para pensar en
grande debemos usar frases y palabras que produzcan en nuestra mente imágenes
grandiosas y positivas, con un alcance superior.
La clave
para conseguir lo que quiere es pensar positivamente sobre sí mismo.
(Schwartz,
1960)
La moraleja es: mira las cosas no como son,
sino como pueden ser. No te ahogues con las cosas superficiales, concéntrate en
lo que es realmente importante.
Cuando creemos que algo es imposible, nuestra mente busca
razones para demostrar que así es, pero cuando creemos en verdad que algo puede
hacerse, la mente se pone a trabajar para ayudar a encontrar la manera de
lograrlo.
Cree, y comenzaras a pensar constructivamente.
Un hombre sabio, será dueño de su mente, un
necio será su esclavo, entonces cree en ti mismo y mejora cada día.
Bibliografía:
Tassinari, H. (1993). Camino al
exito. Mexico D.F.: Diana.
Loya, H. J. (1991). Los hechizos de
la mente. Mexico: Diana .
Schwartz, D. J. (1960). Pensar en
grande la magia del exito. Mexico, DF.: Herreros hnos. .