Por Samuel Gómez Patiño
Me preguntaron compañeros de trabajo que si tenía pensado asistir a la marcha convocada en días pasados para protestar contra la inseguridad, a lo que les comente que no, porque yo pienso que la marcha empieza con la educación en casa.
Durante años hemos dejado de educar a nuestros hijos adecuadamente, y ahora lamentamos que haya tanta gente metida en actos de delincuencia, ¿acaso ninguno de ellos tuvo padres?
Y no se trata de tener hijos y sentarnos a platicar con ellos y explicarles lo que es el respeto a los demás y a lo ajeno, la honestidad, el valor del esfuerzo, cuando ni siquiera nos convertimos en el ejemplo a seguir para ellos.
Le hablo a mi hijo de respetar a los demás, pero no hago el alto de disco, me paso el semaforo cuando no me corresponde con el pretexto de que llega tarde a la escuela, poniendo en peligro a mi familia y a los demás, ¿qué no puede mejor un ejemplo que mil palabras?
Desde pequeño lo educo en el alcohol, el cigarro (fumo y tomo en su presencia) y hasta le aplaudo porque se ve curioso, ¿acaso no es un camino cercano a que prueben las drogas?
¿cuál educación sexual, si le festejo que tengan novio (a) desde adolescentes, y hasta le doy permiso para que salgan?, muchos de nuestros hijos conviven con gente de dudosa procedencia, pero por conveniencia le dejo subirse en su carro último modelo o que lo lleve a la fiesta para que le invite los tragos o a un restaurante caro;¿acaso el dinero los educa y los hace más respetuosos de nuestros hijos?
Tenemos que ser el ejemplo a seguir de nuestros hijos, los delincuentes de hoy son los hijos de alguien de ayer.
Hablamos de la corrupción de nuestras instituciones, y la mayoría trabajamos en empresas dónde se realizan tareas de dudosa reputación y permitimos que se hagan productos malos o servicios pesimos, que están hechos por personas como usted y como yo, pero con la mentalidad que la ética en los negocios es para las demás empresas, pero no para la mia.
Como hay mucho de que platicar, prometo que seguiremos con está reflexión en los próximos días.
Si vamos a marchar, empecemos con los nuestros.