Son las 2:30 de la mañana del domingo 13 de abril del 2008. La noche de ayer, sábado, después de salir de ver una película en el cine, decidimos, mis amigas y yo ir al Café Sole que está en la Av. Las Américas entre el hipódromo y el Fracc. Las Palmas.
Llegaron pues, un grupo de sujetos que a PUNTA DE PISTOLA empezaron a exigir se les entregara todo lo que traíamos con nosotros. Terminé temblando de miedo dentro de un baño junto con otras doce personas y mi bolsa (monedero y cartera…!) quedó en el camino.
Físicamente, ni a mí ni a mis amigas nos pasó nada (Ana Amador y Farah iban conmigo); pero también se llevaron las llaves de mi carro, que hubo que volver a hacer por mil pesos, y muchos documentos que debo reponer –reposición que cuesta dinero- (por cosas raras, Dios me mando un mensaje y mi visa ni mi tarjeta sentri iban en la cartera).
El sentimiento de impotencia, de desagradable sorpresa, de furia, de tristeza de ver en lo que se ha convertido mi ciudad y la gente que ha llegado a ella, pues, por lo general, toda la "lacra" que está perjudicando a Tijuana no es gente de aquí, con esta ola de asaltos al mero y puro estilo chilango, de infelices muertos de hambre que no saben trabajar y no respetan a los que si lo hacemos y preferimos la satisfacción del trabajo y del esfuerzo.
Así que, esto es una recomendación, una advertencia de que la situación en la ciudad está cada vez peor, cada vez nos alcanza a más personas y la estadística sigue creciendo sin que veamos acciones definitivas de las policías –llego la "policía auxiliar" después de una hora- y del gobierno; brillan por su ausencia. No tiene sentido que si te pasas un alto, te estacionas mal o ignoras la luz ámbar de un semáforo eres acreedor a una multa, pues no respetas la ley, pero cuando pasan cosas como estas, me encantaría saber dónde se meten, dónde están.
Por esto, a nosotros como ciudadanos no nos queda otra más que cuidarnos con los recursos propios, NO cargar con cosas valiosas ni importantes en el carro, en la bolsa, en la cartera, con toooooda la incomodidad que eso supone. No hay más remedio; están quedando lejos los tiempos en que la visa era habitualmente cargada en la cartera, en que las tarjetas de crédito se traían consigo todo el tiempo. Sólo resta la prevención de nuestra parte por cuidar lo que tenemos, es más inmediato, pues si esperamos que las autoridades correspondientes resuelvan la situación, va a ser más práctico emigrar a Finlandia. Es recomendable tener consigo lo indispensable y de cuidarnos entre nosotros mismos. Por eso escribo esto, pues es lo que me toca, yo que soy una mujer de 28 años, que me considero una ciudadana responsable, dedicada a dar clases, que no tengo riquezas materiales, solo el fruto de mi trabajo y del apoyo de mis padres y que hasta hace unas horas defendía abiertamente a Tijuana, pero ya no puedo, me callaron la boca; una mujer que en este momento se siente decepcionada de las limitadas opciones que están quedando para sentirme segura.
CUIDEN A LOS SUYOS,COMO LES DIJE, UNA COSA ES OIRLO. OTRA, QUE NOS CUENTEN, PERO CUANDO LO VIVES, ADEMAS DE SER UNA SENSACIÓN TERRIBLE, LAS COSAS NO VUELVEN A SER IGUAL.