En estos días de compras aceleradas ycompulsivas, existen maneras muchos menos poéticas de explicarnos la llegada dela Navidad, como por ejemplo esa interminable lluvia publicitaria que nos llegaa agobiar al ver tantos gorditos disfrazados de Santa Claus tratando de venderdesde teléfonos celulares hasta pizzas con entrega a domicilio, pasando porrelojes de cuarzo, aparatos electrónicos o plantas interiores. De todo ‘cabe’en un Santa Claus, increíble pero cierto, parece ser el único personaje en elmundo que sirve para cualquier fin publicitario, me parece un verdadero devaneode los anunciantes y una falta absoluta de creatividad de algunos publicistas,por no saber utilizar otro elemento, digamos algo menos obvio, vulgarizado y‘recontravisto’ que el señor vestido de rojo con su clásica risa forzada, alllegar el fin de año. Conste que el personaje en cuestión ‘no me cae gordo’, loque sí no me gusta es su uso indiscriminado e irracional.
El caso es que en esta fecha que ustedlee este artículo, precisamente en este 24 de diciembre, mi querido y pacientelector, quiero dedicarme a explicar un poco más al detalle y con algo dehistoria, el origen de la palabra NAVIDAD.
Para este fin, recurro al periodista yfilólogo Ricardo Soca, que en “La fascinante historia de las palabras” nos dejaesta acuciosa y entretenida aclaración sobre este vocablo, tan caro a nuestrossentimientos y que tantas veces mencionamos por estas fechas.
“Cuando compramos los regalos de Navidad,decoramos el árbol o la casa o nos reunimos con la familia alrededor de la cenanavideña, raramente nos detenemos a pensar cómo se fueron formando esastradiciones milenarias, algunas de ellas mucho más antiguas que el propio cristianismo.
Es la fiesta más universal de occidente.La conmemoración del nacimiento de Jesús se festejó por primera vez el 25 dediciembre de 336 en Roma, pero hasta el siglo V la Iglesia de Oriente siguiócelebrando el nacimiento y el bautismo del “niño Dios” de los cristianos el 6de enero. El nombre de la fiesta Navidad, proviene del latín nativitas, nativitatis (nacimiento,generación).
En siglos posteriores, las diócesisorientales fueron adoptando el 25 de diciembre y dejando el 6 de enero paracelebrar el bautismo de Cristo, con excepción de la Iglesia Armenia, que hastahoy conmemora la Navidad en esa fecha de enero.
No se conoce con certeza la razón por lacual se adoptó el 25 de diciembre para celebrar la fiesta navideña, pero losestudiosos consideran probable que los cristianos de aquella época se hubieranpropuesto reemplazar con la Navidad la fiesta pagana conocida como natalissolis invicti (festival del nacimiento del solinvicto), que correspondía al solsticio de invierno en el hemisferio norte, apartir del cual empieza a aumentar la duración de los días y el sol sube cadadía más alto por encima del horizonte.
Una vez que la Iglesia oriental huboadoptado el 25 de diciembre para la Navidad, el bautismo de Jesús empezó afestejarse en Oriente el 6 de enero, pero en Roma esa fecha fue escogida paracelebrar la llegada a Belén de los Reyes Magos, con sus regalos de oro,incienso y mirra (resina aromática y medicinal extraída de los árboles de lazona).
A lo largo de los siglos, las costumbrestradicionales vinculadas a la Navidad se desarrollaron a partir de múltiplesfuentes. En esas tradiciones, tuvo considerable influencia el hecho de que lacelebración coincidiera con las fechas de antiquísimos ritos paganos de origenagrícola, que tenían lugar al comienzo del invierno.
Así, la Navidad acogió elementos de latradición latina de la Saturnalia, una fiestade regocijo e intercambio de regalos, que los romanos celebraban el 17 dediciembre en homenaje a Saturno.
Y no hay que olvidar que el 25 de diciembreera también la fiesta del dios persa de la luz, Mitra, respetado por Diocleciano y quehabía inspirado a griegos y romanos a adorar a Febo y a Apolo.
En el Año Nuevo, los romanos decorabansus casas con luces y hojas de vegetales y daban regalos a los niños y a lospobres, en un clima que hoy llamaríamos ‘navideño’ y, a pesar de que el añoromano comenzaba en marzo, estas costumbres también fueron incorporadas a lafestividad cristiana.
Por otra parte, con la llegada de losinvasores teutónicos a la Galia, a Inglaterray a Europa Central, ritos germánicos se mezclaron con las costumbres celtas yfueron adoptados en parte por los cristianos, con lo que la Navidad se tornódesde muy temprano una fiesta de comida y bebida abundante, con fuegos, luces yárboles decorados.
La Navidad que celebramos hoy es, pues,el producto de un milenario crisol en el que antiguas tradiciones griegas yromanas se conjugaron con ritualescélticos, germánicos y con liturgias ignotas de misteriosas religionesorientales.