Nos llegan todos los días encantidades industriales, nos acosan y abruman además de hacernos perder eltiempo inútilmente. Su contenidotiene que ver más con ofrecimientos milagrosos que con realidades palpables,sus fines comerciales o fraudulentos, son difíciles de detectar. Como ‘se saben’ de fácil acceso aincautos de cualquier edad y condición social y cultural, abusan de un medio demoda como el Internet, que llegó para crecer, ampliarse y quedarse en lasgeneraciones presentes y futuras que poco pueden hacer sin él. Como suinjerencia en nuestro quehacer cotidiano parecería ser ya inevitable, nospertrechamos y tratamos de blindarnos de este ‘mal necesario’ que invadió elespacio cibernético y con él, nuestras propias y cada vez más conectadas yglobalizadas vidas.
Del SPAM pocos conocemos sus orígenes,pero que está…está, y cómo molesta!
Un poco de historia
Se supone que en los años setenta unpopular sketch en los Estados Unidos puso de moda la palabra SPAM, con suacepción de ‘pesado y molesto’, derivado de la marca Hormel Spiced Ham, que eraun jamón aderezado con especies bastante consumido –casi un alimentobásico-durante la Segunda Guerra Mundial, por los soldados británicos ynorteamericanos en los campos de batalla. Más de medio siglo pasaron y aalguien se le ocurrió este símil para llamar hoy Spam a todo lo sucio yestorboso que ronda el ciberespacio. Ocho años más tarde, corría el mes de mayode 1978, cuando el jefe comercial de la compañía Digital Equipment Corporation,Gary Thuerg, tuvo una idea afortunada. La sede de su compañía se encontraba enprecarias instalaciones de la costa este de EEUU y su objetivo era publicitarhacia ‘el otro lado del país’ su modelo reciente de computadora. A partir deese hecho esta industria creció a pasos de gigante. Sin embargo,
el ‘chispazo’ surgió con Arpanet, unsistema primitivo de computadoras en Red, hoy llamado Internet, cuando Garylogró enviar un inesperado mensaje a unos 600 usuarios de la Red de Californiay sus alrededores, a través de ese incipiente medio, el correo electrónico,todos los mensajes desde una sola dirección, la suya. Las respuestas no sehicieron esperar y fueron de varios calibres, desde complacidos internautas‘que querían más’, hasta los quejosos que sentían que este sistema violaba eluso del Aparnet y quebraba las políticas de uso aceptable o principios de éticaonline, que para aquel entonces se limitaba a las redes de materia educativa ode investigación solamente.
¿Qué pasa ahora?
Hoy las cifras son impresionantes y conel correr acelerado de este siglo XXI en esta enlazada Red que conecta al mundoactual todos los días y cada minuto o segundo transcurrido, los correoselectrónicos pasan a formar parte de nuestro quehacer cotidiano.
Se han posicionado como el medio decomunicación por excelencia y arrojan estos números delirantes, que ni la mentede Julio Verne se hubiera atrevido a imaginar:
Cada segundo, en el mundo se envían másde dos millones de mails que suman unos 193.200 millones diariamente. Soncantidades exorbitantes. Sinembargo, si nos ponemos a revisar con cuidado, la mayor parte de estos envíosson considerados spam; correos que se mandan de forma masiva, sin ton ni son,con dudosos fines comerciales y con una gran dosis de fraudulencia en suscontenidos. La empresa antispam MessageLabs, especialista
en el tema, confirma que el 74% de losmensajes que rondan la Red son basura y la empresa Hotmail, que es el proveedorde correo gratuito de Microsoft, eleva este porcentaje a un 98%, es decir,según estos expertos sólo el 2% de los mensajes en el mundo, son altamenteaprovechables, lo demás ‘no sirve’. Si comparamos estas cifras con el cercanoaño 2003, donde los correos basura sumaban apenas el 25% en la red, de veras esmuy preocupante que invadan sin control nuestros negocios y casas, con tan pocofreno.
Para situarnos un poco más dentro de estaproblemática, recordemos que hace justo un año un caso muy sonado fue ladetención y encarcelamiento de dos jóvenes spamers coreanos
que se les acusaba de haber enviado 1.600millones de mensajes spam, en sólo cuatro meses, a todo el mundo del ‘ciber’disponible o captados por estos inquietos muchachos.
Gracias a la intervención de estasempresas antispam, nos salvamos de que toda esta basura llegue a destino,porque una parte es detectada y finalmente filtrada por los servidores que seponen en marcha con este objetivo de ‘blindaje’ en el espacio. De todas formas,al final de cada jornada, se logran colar un promedio de 78.000 millones deeste correo indeseable.
El simple cálculo o la suma generada nospone los pelos de punta, porque si cada persona que use el Internet tiene queemplear al menos seis segundos en leer y borrar un mensaje, al final del día sedesperdiciaron la friolera de 130 millones de horas diarias en esta tarea.
Usted ya los vio y hay de todo tipo ypara todos los gustos, refinados o no: anuncian alargamientos de pene, relojes“suizos” con precios chinos, dietas para perder peso de manera totalmentenatural y milagrosa, inversiones desde 5000 dólares donde pueden convertirlo,por esta cantidad, en dueño de un pozo petrolero en Medio Oriente, Viagra amitad de precio pero garantizando resultado completo y hasta solucionesconcretas para pagar sus hipotecas que no hace mucho tiempo se le hacíanimpagables, ¿Qué tal?.
Según los expertos la batalla contra losspam será difícil de ganar, porque los que dedican en cuerpo, mentes enfermas yalmas a oficiarla de spammers, seguirán empleando técnicas novedosas y cada vezmás complicadas y malévolas, mientras que los que se dedican a trabajar en lafiltración de estos mensajes, elevarán las tecnologías empleadas y tratarán deprotegernos. La tarea se ve complicada.