… y aunque no acostumbre bailar, entendí a que se refería quien definió así ese sentimiento cuando se
llega ala convivencia. Es decir, no se
refiere al amor como el significado de la palabra y sus interpretaciones, no a
lo subjetivo, sino a vivir o convivir en pareja, y es que el amor debe asumirse
de la manera más sana posible, para que
sea amor justamente, para decir que en nuestra vida hay amor, porque muchas
veces las relaciones conyugales son más
bien de fuerza, de compañeros de gastos, de agresiones constantes, de
resignación o hasta de odio.
Y es que “El Amor es una danza”, se refiere a que cada uno va dando un paso,
escuchan la misma melodía, aunque la interpreten diferentes, porque son seres
independientes pero en un acuerdo, hay
cortesía, unión, acordes de armonía, complicidad,
pues ambos se saben dentro del juego.
Y si no es así, ocurren esas compañías en
que uno esta solo dos veces, en qué hasta pensamos en ponerle un florerito de
adorno a esa persona que como pareja se comporta inanimado, como un mueble. Esto es cosa de dos, así que
abría que ver que tanto nos
diferenciamos nosotros mismos con el buró o la cómoda. Cuando leemos o
escuchamos algo sobre la pareja, una critica no favorable, no se porque
generalmente lo asumimos como que es hacía el
otro, pero puede ser que nos este describiendo a nosotros mismos esta
situación…
Si bien las personas somos seres sociables,
estas fechas emocionalmente sensibles como el 14 de febrero, nos enfrentan a la
realidad que vivimos en esta área de la vida, la pareja, aunque también sea
llamado el día de la amistad, pero como sólo dura un día la tortura, (cuando lo
es), pues suele soportarse y al siguiente día se acabo la motivación de indagar
como estamos en ese renglón.
Un día leí que la omisión de la pareja en
recordar nuestro cumpleaños o fechas importantes era una agresión, y estoy
convencida que así es, sobre todo cuando la parte que evita el goce de ese
acontecimiento sabe que es importante para nosotros como un símbolo de cariño,
y deseo asentar que no me refiero al rol de hombre hacía la mujer, por ambas partes puede estar la actitud
seca y de agresión pasiva, misma que suele detonar o en ira, además de fomentar un rencor y un desapego,
o la física, es un detonante, es lógico que lo correcto es
pensar que nos debemos controlar, pero quien lo hace realmente ante una
situación que ocurre de parte de la persona de quien más esperamos, la pareja, no
me parece muy realista tener siempre la fortaleza para hacerlo.
De niños lo más doloroso o genial lo hace
la madre, de ahí venimos, por ello su trascendencia en nuestras vidas para bien
o para mal; de adultos, buscamos
complementarnos y crear parejas lo más felices posibles en la persona que
elegimos.
Sin embargo, debemos hacernos responsables
de nuestras elecciones, cuando nos sentimos enamorados
repentinamente, sin conocer a la
persona, de esas veces intensas e inesperadas donde se sienten diversas
sensaciones por alguien, nos podemos confundir, sería genial fuera amor a
primera vista, o como en las novelas que se
enamoran así nada más, aunque ahí muestran caracteres débiles para que
los personajes centrales muestren muchos avatares hasta poder estar juntos y
ser muy felices, pero sabemos; y por ello debemos asumir la responsabilidad de que el amor es más profundo que eso, más
comprometedor , más interesados en descubrir a la persona y complementarse.
Erick From en su libro, El Arte de Amar, dice que sólo se ama lo que se conoce,
y tiene lógica y tiene amor, pues no habla de que lo que nos guste sea amor o
lo que nos simpatice, el desear conocer a otra persona y que esta tenga el
interés receptivo de conocernos en opiniones, actitudes, sentimientos,
detalles, alegrías y motivaciones en una
convivencia para salir adelante,
gozar el uno del otro, avanzar, es amor.
Realmente al conocerse no hay excusa de que
olvidamos algo que para la otra persona es importante, pues justamente al
conocerse hay acercamiento, unión, y no sucede
que uno avanza por un lado y el
otro por otro camino que se va abriendo y ya sólo son sombras en una
relación superficial, que sólo la cimienta la costumbre, los hijos, y los compromisos económicos que juntos han
creado.
Lo alentador es que si tal ves lo que
tenemos ahora como relación, o la persona que somos ahora en la misma, no sea tan adecuado como pudo haber sido si
hubiéramos tomado ciertas premisas del conocimiento para descubrir el interior
de la misma, pero lo maravilloso, lo pleno de estar vivo, es que podemos cambiar,
empezar otra vez, y tratándose de conocer a
alguien, es momento de empezar el
día que nos damos cuenta que eso tiene importancia, así que ¿qué tal
preguntarle a la pareja cómo le fue hoy? Y QUEDARNOS A ESCUCHAR SU RESPUESTA…
(y no olvidar que también como nos fue a nosotros será parte de esta danza de
redescubrirse para conocerse).