Para lamayoría de las personas el hecho de ver a alguien en la calle pidiendo dinero,es sinónimo de suciedad y enfermedades, o que cuando alguien ve a una mujer conun traje étnico se acerca a ti a ofrecerte chicles o artesanías, no se hace másque hacer cara de ¨quítate de aquí¨, sin entender que ellos son simplementeigual que nosotros, o ¿acaso la sangre de alguno de ustedes estimados lectoreses de oro liquido?, no verdad, ¿por qué se avergüenza la gente al ver a quienesson los últimos guardines de las lenguas mexicanas de verdad?.
Algunas deesas personas salen de sus comunidades, con la esperanza de encontrar una vidacon mejores condiciones de las que tenían en su lugar natal, ¿de verdad creenque ellos vienen aquí para ser discriminados solo por sus rasgos indígenas?,desafortunadamente el malinchismo en la sociedad mexicana es tan grande que nosavergonzamos de todo lo que no es blanco o claro y se hacen esfuerzos sobrehumanos para ser más parecidos a unaestructura genética que no pertenece a lo que éramos en realidad antes de serconquistados y ser convertidos en el basurero de España.
Despectivamente se les llama ¨Marías¨, a las mujeres indígenasque transitan por la calle, algunas veces llevando a sus hijos en la espalda, siendo víctimas de la discriminación social día tras día y que respondena esto levantándose cada día con la esperanza y la ilusión de simplemente poderobtener el dinero para darle de comer a sus familias.
Algunasorganizaciones sociales y gubernamentales se encargan de darles asilo yconseguirles un trabajo a todas esas personas, pero terminan abandonándolosporque las condiciones de vida en esos lugares no son muy diferentes a los delas frías calles de la ciudad.
Pero todahistoria tiene dos lados, el negativo y triste que es el que acabo dedescribir, y el lado positivo y alegre, donde nos encontramos con que algunasde esas personas que salen de sus comunidades y se aventuran con nada más quesus esperanzas llegaron a esta ciudad y sin saber una palabra de español se convierten en pequeñas empresarias, yaque, algunas de ellas llegan a ser propietarias de puestos de artesanías, joyería y artículos varios enzonas comerciales de la ciudad. Es sorprendente escuchar los relatos de esasguerreras aztecas y enterarte paso a paso como fue su llegada a la ciudad ycomo poco a poco se ido abriendo paso en esta sociedad llena de prejuicios, ynegaciones hacia ellas, como el hecho de que algunos proveedores no les vendenpor que no hablan español, cuando sabemos que si tienes dinero no les importaque hables francés.
Algunosniños, hijos de esas valientes mujeres pasan gran parte del día en los localesayudando y viviendo su infancia entre alcancías del chavo del ocho ydrogadictos que deambulan por la ciudad.
Estasmujeres son el ejemplo más grande de que lo que está en México está bien hecho,así que la próxima vez que veas a una ¨Maria¨, recuerda que en realidad tu eresla mezcla de la basura española con alguna mujer parecida a ella y que en muyen el fondo, somos lo mismo.
Ray Aguirre